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Razones para ser monárquica (II): los gestos de un nuevo Rey

Además de los motivos ya mencionados en mi anterior post y, una vez que puedo volver la vista atrás un par de semanas, me agrada ver cómo los gestos del nuevo Rey no me han defraudado. Es cuestión de generación creo yo. Empezaré por decir que quienes han criticado que al acto de Proclamación no hayan asistido miembros de otras casas reales o mandatarios de otros países igualmente hubieran criticado el gasto que eso hubiera ocasionado.

Porque, por ignorancia unos y por cinismo otros, nadie ha calculado que por protocolo los gastos de alojamiento y manutención así como traslados de tan ilustres invitados en Madrid hubieran corrido por cuenta de los anfitriones, o sea, los españoles. Hay que recordar la más elemental norma de urbanidad y es que “quien invita paga” y si cada uno de esos invitados hubiese venido acompañado de un séquito medio de por lo menos 6 personas, estaríamos hablando de unos gastos considerables ya que estoy segura que todos los países europeos e iberoamericanos, EEUU, Marruecos y muchos más no hubieran faltado al acto.

En el Senado la votación de la Ley Orgánica de abdicación de Su Majestad el Rey D. Juan Carlos nos dejó una clara idea de que los representantes políticos sabemos respetar y aceptar la decisión de quién a sido nuestro Rey desde la democracia.

La intervención de Barreiro, portavoz del Grupo Popular, giró en torno a la aclaración de que la abdicación es un derecho personal pero no es por sí sola condición suficiente porque estamos en una monarquía parlamentaria y necesita el refrendo de las Cortes Generales. El debate no era sobre el modelo de Estado, monarquía o república, ni sobre el modelo territorial. El debate era sobre si respetamos o no el pacto constitucional que otorga al rey la potestad personal de abdicar.

Y salvo 5 votos en contra, el Senado se reafirmó en la lealtad al pacto constitucional, a la monarquia parlamentaria.

Fue para mí muy emocionante el momento de la votación de una ley como ésta y haber sido como senadora por Murcia protagonista de la Proclamación de Felipe VI como el primer Rey español refrendado por las Cortes.

Ha pasado una semana y hemos visto cómo su primera reunión fue con las víctimas del terrorismo para que nadie olvide que los españoles les debemos mucho porque con su vida han luchado por la libertad que ahora disfrutamos. Aunque estaba previsto con anterioridad, la primera visita de los Reyes Felipe y Leticia ha sido a Cataluña para entregar unos premios y ese es el camino, porque hay que explicar que España quiere que Cataluña siga siendo una gran región española y hay que decirlo allí donde los que buscan el enfrentamiento y el odio siembran mentiras y desconcierto.

España necesita de estabilidad, consenso, armonía y hacer fuerte todo aquello que nos une por encima de las diferencias. Ese es el mensaje que desde hace una semana el Rey Felipe lleva por bandera y por eso, porque él está por encima de diferencias ideológicas, creo que es una buena razón para creer que la monarquía es la mejor opción para hacer que este país avance.

Si queremos construir el mejor futuro para nuestro país hemos de hacerlo mirando hacia delante y con la concordia como mejor ingrediente para mantener la democracia y la libertad que otros pueblos tanto admiran y desean.

Razones para ser monárquica (Parte I)

La última de las razones que he oído para defender un cambio de modelo de Estado me parece de lo más demagógico porque viene a plantear que cada vez que un español cumple la mayoría de edad tiene derecho a votar en referéndum si apoya nuestra Constitución de 1978. Con este argumento habría que explicar a estos grandes ideólogos que la Constitució de los Estados Unidos de América de 1787 es la norma constitucional más antigua que se encuentra en vigor actualmente en el mundo y que a través de enmiendas se ha ido adaptando a los tiempos sin que se haya sometido a referéndum cada cuatro años.

También la nuestra fue modificada en lo relativo al techo de gasto y estoy segura que tendremos que mejorar algunas cosas pero de ahí a aprovechar una circunstancia como la abdicación del Rey D.Juan Carlos para pedir un cambio de modelo de Estado y una república diría que es ganas de armar lio por parte de una minoría, de entre un 0,9 % de los españoles en mayo de 2013 y un 0,2% en mayo de 2014, que consideran que la Monarquía es un problema (datos del barómetro del CIS). Es decir, que los escándalos de Urdangarín han influido negativamente en el prestigio de nuestra Familia Real, que los españoles exigimos transparencia y honestidad a todos nuestros representantes, que en la última encuesta del CIS 2 de cada 1.000 españoles creen que la Monarquía es un problema y que la sorpresiva abdicación del Rey ha propiciado el momento oportuno para que los republicanos hagan más visibles sus aspiraciones.

Pero sin trampas porque no vale decir aquí que no somos súbditos sino ciudadanos ¡Hombre pues claro!, y vender la idea de que la república es la solución a los problemas de los españoles porque yo no creo que las repúblicas como Venezuela, Cuba o Corea del Norte sean el ejemplo a seguir y yo no cambio nuestra democracia representativa, nuestra Constitución y nuestra Monarquía Parlamentaria por ninguno de los sistemas comunistas que desde China a Cuba hay por el mundo.

Y ser demócrata no es, como he oído, que el Príncipe Felipe se someta a unas elecciones para ser Rey. Ser demócrata es cumplir con la legalidad vigente y la CE dice que la abdicación del Rey ha de resolverse mediante una ley orgánica, artículo 57.5. Ser demócrata es respetar que la CE es la norma fundamental del Estado, aprobada con un gran consenso histórico y refrendada en referéndum por la mayoría de los ciudadanos incluidos los que pertenecen a Izquierda Unida ya que fue esta constitución la que legalizó al Partido Comunista. Es paradójico que quienes precisamente aprobaron esta norma porque les legalizaba y les otorgaba todos los derechos constitucionales ahora llamen a la movilización tergiversando y confundiendo democracia con forma de Estado.

La forma del Estado español es la monarquía parlamentaria y esto se aprobó en referéndum por la inmensa mayoría de los españoles en 1978. Claro que los partidos que quieren una república pueden plantear una reforma de la constitución por el procedimiento que en esta se establece pero la democracia representativa es la garantía de que una minoría, por mucho que grite (y gritan muy fuerte) no va a conseguir en la calle lo que no pueden conseguir respetando los cauces democráticos.

No se puede reformar la Constitución Española incumpliéndola. Estamos en un Estado social y democrático de derecho gracias a esa Constitución que regula las funciones de los ministros, del Rey, de los jueces o de los parlamentarios.

Por cierto, no tienen empacho algunos en estar dentro y fuera: esos que gritan en la calle pidiendo un cambio de la norma están dentro del Congreso o el Senado con las mismas funciones que yo, con el mismo sueldo que yo y expresando con total libertad sus ideas. Y esto último no pueden hacerlo los opositores en regímenes comunistas, con sistemas políticos unipartidistas, que mandan a la cárcel a los disidentes o nombran sucesores a los hermanos de los presidentes.

Un nuevo monarca para un nuevo desafío

Sabias palabras del Rey hace unos minutos en su comparecencia ante los españoles. Me quedo con una frase que creo que lo define todo: “Hoy pide pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y las reformas que la coyuntura actual está demandando y afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana.”

Creo personalmente que la nueva situación generada tras la grave crisis económica de los últimos años necesita de nuevas energías como dice el monarca. El Príncipe de Asturias se ha educado en democracia, mira hacia adelante, tiene una familia que quiere un futuro mejor para los suyos y estoy segura que es la persona que mejor representará a nuestro país ante los desafíos que se nos presentan a nivel mundial.

La Constitución de 1978 que aprobamos todos los españoles marcará este nuevo proceso que da paso a una nueva generación. Las Instituciones nos representan a todos. El Rey ha sabido entender que la Monarquía necesita renovarse y agradece a todos los españoles el esfuerzo por conseguir la democracia y la libertad.

También nosotros debemos reconocer su esfuerzo por unir y cerrar heridas y no permitir que nadie vuelva a abrirlas.