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Las relaciones comerciales entre Europa y Gran Bretaña en el aire

Hace unos meses pensaba que después del referéndum en Gran Bretaña, inesperado para todo el sector económico y financiero británico, se buscaría la forma de hacer una salida suave, no traumática, por las consecuencias en las pequeñas y no tan pequeñas economías de ambos lados del Canal de la Mancha. El secretismo que ha mantenido el Gobierno de la isla sobre el proceso no era buena señal, las declaraciones de algunos miembros del gobierno de los toris tampoco.

Hoy hemos oido cómo la Primera Ministra anunciaba una salida total, definitiva, sin paños calientes de la Unión Europea. En una especie de burla a quienes pensaban que iba a ser de otra manera ha explicado que no se van de Europa… Pues claro! Los límites geopolíticos no pueden ser cambiados señora por muy inglesa que Vd. sea!

En los próximos meses ha anunciado que quieren negociar su salida para recuperar, dice, el control de sus fronteras, decidir quién entra en su isla, tener libertad para establecer los tipos impositivos que consideren para atraer empresas, incluso convertirse en un paraíso fiscal si hace falta.

Parece que los ingleses quieren comerciar libremente con cualquier país, incluidos los europeos por supuesto. Quieren, ha dicho, dejar de hacer aportaciones anuales al presupuesto europeo, que es cierto que son más de lo que reciben como le ocurre a la mayoría de las economías avanzadas de la UE.

Hace 40 años que Reino Unido pertenece a la UE y ha venido contribuyendo a su financiación que, quiero recordar, contribuye al crecimiento y la creación de empleo. Precisamente el objetivo de la política de cohesión, es financiar inversiones cuya finalidad es acabar con las diferencias económicas entre sus países y regiones. Asimismo, contribuye al desarrollo de las zonas rurales en Europa.

Las tres fuentes principales de ingresos de la UE no contarán con las aportaciones que hasta ahora ha venido haciendo uno de sus miembros y, en eso estamos deacuerdo Sra. May, cumpliendo con su compromiso aunque estaban incómodos desde un principio. Ya no aportarán:

  • Un pequeño porcentaje de la renta nacional bruta (normalmente en torno al 0,7%) de cada uno de los países de la UE, que representa la mayor fuente de ingresos. Los principios subyacentes son la solidaridad y la capacidad de pago.
  • Un pequeño porcentaje del impuesto sobre el valor añadido (IVA) armonizado que cobra cada país miembro, normalmente en torno al 0,3%.
  • Una gran parte de los derechos de importación sobre los productos procedentes de países no miembros de la UE (el país que recauda el derecho se queda con un pequeño porcentaje).

Quieren irse pero harán todo lo posible por atraer las mejores compañías y los mayores inversores; a nuestros estudiantes con más talento para que sus escuelas de negocio y universidades; a los trabajadores mejor cualificados para mantener sus servicios públicos como el sanitario que no podría funcionar sin los profesionales españoles y de otros países europeos y garantizar los derechos de sus nacionales en el territorio de la Unión Europea. Todo esto quiere el país de los autobuses rojos de doble piso… y claro está, que sigamos visitando sus ciudades y dejándonos una buena parte de nuestro presupuesto de vacaciones en sus hoteles, tiendas y compañías aéreas.

<http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/17/actualidad/1484670601_895879.html?rel=mas>

Me parece una broma de mal gusto pero, dicha por una señora que parece muy educada, puede no entenderse bien a este lado del Canal. Decir que un eventual fracaso de la UE “no favorecería los intereses de Reino Unido” cuando plantea una salida dura para recuperar el control de las personas que entran en su territorio y para hacer la política económica que consideren adecuada a sus intereses, es cierto, no le favorecería. Pero no debe preocuparle eso a Reino Unido porque la UE no va a fracasar.

El fracaso viene de un país que nunca se integró ni se identificó con el proyecto europeo al que ahora pide colaboración para que sus empresas y trabajadores no sean en última instancia los que paguen las consecuencias de una decisión política errónea, arriesgada y mal gestionada como fue el referéndum de junio.

Por mucho que apunte a la inflexibilidad del resto de países miembros en la negociación de un nuevo acuerdo por el anterior Primer Ministro David Cameron, lo cierto, todos lo sabemos es que el populismo galopante que viene reinando en ese país, los deficitarios servicios públicos y la crisis de liderazgo político lo que les ha llevado a esta situación.

Hasta el líder de los laboristas, Corbyn, ha claudicado de su discurso y ya se presenta como un defensor del control de las fronteras por el “impacto negativo de la inmigración incontrolada”.

<http://internacional.elpais.com/internacional/2017/01/10/actualidad/1484073888_720648.html?rel=mas?rel=mas>

Las consecuencias en la economía mundial de este nuevo escenario se debatirán sin duda por los asistentes a la Cumbre de Davos que hoy ha comenzado. Pero será en el Parlamento Europeo, que hoy a elegido al conservador italiano Antonio Tajani como nuevo Presidente, donde tendremos que mirar para saber qué ocurrirá en los próximos años.