La educación en emergencias llega a las aulas

Hoy se ha aprobado en el Senado una moción que marcará un antes y un después en la educación en emergencias de los ciudadanos. Se ha aprobado con los votos a favor de PP, PSOE e IU y me he sentido muy orgullosa de defender una iniciativa que recoge el sentir de miles de españoles que quieren que en un futuro todos los ciudadanos tengan una formación adecuada para salvar una vida en una situación de emergencia.

Presenté ésta iniciativa a instancia de una Plataforma, Edcivemerg, que se puso en contacto conmigo y que lleva meses reivindicando estas enseñanzas y representa a padres, sanitarios, bomberos, voluntarios de Ong’s como Cruz Roja, asociaciones de protección civil, policía, 112…. la lista es interminable y pido perdón por todos los que no menciono.

Desde la administración se hacen campañas de prevención de accidentes de tráfico, se dan consejos en casos de incendios o ahogamientos, se hacen públicas recomendaciones para prevenir un golpe de calor o una caída, pero desgraciadamente llega el caso en el que cualquier ciudadano puede verse en una situación de atender a una víctima y entonces solo unos conocimientos adecuados sobre lo que debe hacer podrán salvar una vida.

¿Cuántos ciudadanos sabríamos identificar una parada cardiorespiratoria? ¿Cuántos sabríamos como evitar la intoxicación por humo en caso de incendio? ¿Sabemos realmente qué hay que hacer ante un terremoto?

Con el lema “los niños de hoy pueden salvar vidas mañana” se podría resumir todo lo que los profesionales de emergencias pretenden transmitir en las actividades que realizan en las diferentes jornadas y actividades formativas por todo el país. Pero no es suficiente con acciones aisladas porque es urgente que entre todos consigamos miles de ciudadanos formados como primeros intervinientes en caso de una emergencia que ponga en peligro la vida de una persona, y esto se consigue formando en las aulas a niños y adolescentes que sepan cómo afrontar un accidente de tráfico, un terremoto o un incendio con víctimas.

Ayudar a salvar una vida debe ser nuestra prioridad, por encima de cualquier otra, como políticos, como ciudadanos. Enseñar cómo auxiliar a una víctima de accidente o desastre, o cómo evitar accidentes de tráfico, son enseñanzas encaminadas a una verdadera formación para la vida como es ayudar a los demás.

Hace unos días se ha celebrado el Primer Día Europeo de concienciación del paro cardíaco con el lema “Tus manos pueden salvar vidas. Cualquier persona instruida en técnicas de reanimación cardiopulmonar básica (RCP) sabe cómo debe actuar en caso de accidente o emergencia. Aunque el sistema educativo español aún no contempla este tipo de formación en los colegios, una iniciativa nacida en las redes sociales persigue que este tipo de enseñanza se incorpore a los nuevos planes educativos.

La mayoría de los países de nuestro entorno, y también Estados Unidos y Japón, contemplan la formación de sus escolares en el fomento de la autoprotección. Una verdadera cultura de protección civil que permita contar con ciudadanos entrenados, capaces de alertar a los servicios de emergencia y protegerse a ellos mismos y a quienes les rodea. En Francia y Suecia se incluye en el currículo de enseñanza obligatoria la educación en primeros auxilios, prevención de lesiones o actuaciones en caso de situaciones de emergencia.

Porque son muchos los estudios científicos que corroboran la necesidad de que toda la población conozca las técnicas de soporte vital básico, ya que el reconocimiento de la situación de paro cardiaco y la actuación por parte de los testigos presenciales resulta primordial para la supervivencia de la víctima.

Y no solo eso, también en incendios en viviendas, derrumbes, catástrofes medioambientales y tecnológicas que causan cientos de víctimas derivadas de comportamientos inadecuados por desconocimiento de los planes de emergencias que podrían evitarse con una correcta formación en este campo desde las aulas.

La mitad de la población adulta en España no sabe identificar una parada cardiorrespiratoria. Y por si el dato fuera poco preocupante, el 70% no solo desconoce cómo hacer la reanimación, sino que además admite que tampoco sabría cómo actuar si presencia un accidente de estas características. ¿No creen que esta situación podría cambiar si empezamos a formar a los niños desde el colegio?

La semana pasada se habló mucho de las posibilidades de salvar la vida en caso de infarto si antes de la llegada de los servicios de emergencia la víctima recibe un sencillo masaje cardiaco. En Europa se producen aproximadamente unos 700.000 infartos al año. Pero de qué sirven los desfibriladores en un centro público o en un aeropuerto si nadie sabe usarlo. Pero resulta que una reanimación cardio pulmonar o el desfibrilador pueden conseguir un 60% de posibilidades de supervivencia.

Además de pedir ayuda o llamar al 112 se puede reconocer si se ha sufrido un paro cardiaco por la presencia de respiración agónica y este dato será muy útil para recibir instrucciones del servicio de emergencias. Desde colocar a la víctima en una posición adecuada hasta realizar compresiones torácicas en el caso de tener que hacer una reanimación cardio pulmonar, RCP.

El ahogamiento es una de las causas de muerte accidental que se sitúa en los primeros lugares de las estadísticas (Organización Mundial de la Salud, 2002) y en algunos tramos de edad llega a situarse como la primera, por delante de los accidentes de tráfico.

Esta alta incidencia hace que organismos internacionales como la UNESCO y la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo califiquen de asunto de salud pública que reclama atención mundial (OMS, 2008). Además, estos mismos organismos advierten que las cifras reales de muerte por ahogamiento pueden estar subestimadas pues la clasificación y la forma de registro no es universal ni sistemática en todos los países.

También sucede en España ya que no contamos con una estadística sistemática y fiable de muertos en el medio acuático. Los datos que aporta el Instituto Nacional de Estadística con varios años de retraso.El verano de 2012 se contabilizaron 186 muertes entre el 1 de junio y el 30 de septiembre. Pues bien, es posible de otros niños alrededor puedan ayudar de manera inmediata en estos casos ya sea en piscinas, pantanos, ríos o en el mar.

En estos casos, a la víctima se la detecta demasiado tarde, siendo un error pensar que todas las víctimas en el medio acuático piden auxilio de forma llamativa, lo que sucede únicamente en el 2% de los casos. Y la posición de la víctima “flotando boca abajo” debería tenerse en cuenta en las dos primeras acciones del rescate, que deberían ser colocarla “boca arriba” y comenzar a insuflar aire con la técnica del boca a boca, sin esperar a llegar a la orilla. Quizás estas dos primeras acciones salvarían a muchos de la muerte.

Desde el Grupo Popular queremos que la Educación Escolar en emergencias se incluya en el plan de estudios de primaria y secundaria y queremos que sea el Ministerio el que promueva entre todas las comunidades autónomas la manera de hacerlo, los contenidos, la asignatura donde incluir esos contenidos, las horas lectivas recomendadas, la formación de los profesores o profesionales que impartan esos contenidos, etc.

De esta forma se logrará que la formación de los niños en una materia tan delicada y a la vez con tantas posibilidades de salvar vidas sea la más adecuada. El Gobierno deberá estar asesorado por los expertos en la materia y se debe trasladar a las diferentes consejerías de educación todo el apoyo y coordinación necesario para que esa formación esté al alcance de todos los escolares españoles y con la misma calidad.

La vida de una sola persona es algo que no tiene precio. El terremoto de Lorca o el accidente de tren de Santiago son ejemplos recientes que todos tenemos en la memoria.

Hagamos que nuestros niños sean los mejor preparados para, ojalá nunca tenga que hacerlo, ser los mejores voluntarios espontáneos que puedan salvar una vida. Creemos que los contenidos se deberán decidir entre las autoridades educativas y sanitarias teniendo en cuenta el conocimiento de los profesionales de emergencias. Sería relativamente fácil incluirlos en otras asignaturas ya desarrolladas como Educación Física o Ciencias Sociales. Pero esta no es nuestra labor como senadores. Nuestra responsabilidad es instar al Gobierno y a las comunidades autónomas a estudiar la inclusión de conocimientos de primeros auxilios, seguridad vial, autoprotección y emergencias en los programas de Educación Primaria y Secundaria.

Estoy segura que el apoyo recibido a esta moción servirá para continuar el camino que muchos otros ciudadanos que trabajan salvando vidas todos los días iniciaron hace un año y medio en twitter, me refiero a la plataforma Edcivemerg.

No solo es ilusionante ver como las demandas ciudadanas tienen respuesta en esta Cámara sino que podremos sentirnos orgullosos de contribuir a que con esta iniciativa se salven muchas vidas en un futuro.

8 pensamientos en “La educación en emergencias llega a las aulas”

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